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Bloqueo auriculo ventricular avanzado

Obviamente, la presencia de un bloqueo AV adquirido requiere en la mayoría de casos la implantación de un marcapasos . Puede haber excepciones como los  casos  de bloqueo AV secundarios a una  causa  reversible  (isquemia, tóxicos,   fármacos,   etc.).
La implantación de un marcapasos en el bloqueo AV congénito es motivo de debate . Este bloqueo que ya está presente al nacer, a menudo está en relación con una  enfermedad sistémica de  la  madre  durante  el  embarazo  (presencia de anticuerpos antinucleares Ro/SS-A y La/SS-B en la sangre materna), que ocasiona una miocarditis  fetal que  afecta al sistema de conducción específico. Se ha demostrado, usando cinetocardiografía fetal (Rein, et al., 2009), que un 10% de los fetos cuyas madres eran portadoras de estos anticuerpos sufrían un bloqueo AV de primer grado entre las semanas 20-30 de gestación. La dexametasona, normaliza la  conducción  AV  y  el feto no presentaba bloqueo AV o signos de cardiopatía  al nacer. Este tipo de bloqueo AV se ha observado a veces en diferentes miembros de una misma familia, y muy recientemente se ha sugerido que en los casos cuyo origen no es autoinmune,  su  origen  sería  genético.
Se han detectado miocardiopatías secundarias a inmunidad en niños nacidos de madres con anticuerpos antinucleares. La historia natural de los pacientes con un bloqueo AV congénito aislado con necesidad de marcapasos depende de sus anticuerpos. Si son positivos se ha demostrado que son un predictor de insuficiencia cardíaca y muerte. Los casos con anticuerpos negativos no vuelven a tener insuficiencia cardíaca tras implantar un marcapasos (Sagar, et al., 2010).
Los pacientes con un bloqueo AV congénito avanzado tienen cierto riesgo de muerte súbita. Aunque resulta difícil establecer el mejor momento para implantar un marcapasos, la tendencia es a recomendar su implantación, aunque no haya síntomas, si el ritmo de escape es muy lento (Friedman, 1995).
La implantación del marcapasos no suele estar indicada durante la infancia: a) si la frecuencia basal es ? 50 latidos por minuto (lpm) con un ritmo de escape estrecho; b) si la frecuencia nocturna (por Holter) no es nunca < 30-35 lpm, con una frecuencia ventricular media de las 24 h > 45-50 lpm;
si la frecuencia cardíaca durante la prueba de esfuerzo es
> 100 lpm; d) si no se alarga el intervalo QT, y e) si no hay arritmias ventriculares importantes (Fig. 17.15). Si los parámetros mencionados empeoran durante el seguimiento o el paciente presenta síntomas, se recomienda la implantación de marcapasos (Fig. 24.6).

 
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