Contenidos

Cardiopatías congénitas

No es el objetivo de este libro abordar en  detalle  este tema. Por lo tanto, haremos una breve revisión. Se ha de recordar que las técnicas de imagen son más efectivas que la ECG para diagnosticar cardiopatías congénitas. Sin embargo, ciertos signos ECG pueden ser muy sugestivos de diferentes cardiopatías  congénitas.


22.6.1. Electrocardiograma del recién nacido: sospecha de cardiopatía congénita

Las siguientes características del ECG del recién nacido son las más interesantes con respecto a una eventual cardiopatía congénita:
a) Muchas cardiopatías  congénitas  tienen  un  ECG  normal el primer día de vida . Por esta  razón  es  necesario  hacer ECG   seriados   para   descartar   cardiopatías congénitas.
b) La presencia de una onda P– en I sugiere situs inversus (aurícula derecha  a la  izquierda).  Sin embargo  hay  que descartar un ritmo ectópico y una mala colocación de los electrodos (Fig. 22.18).
c) Si existe un ÂQRS desviado a la izquierda (más allá de  30°) en un recién nacido se ha de sospechar una cardiopatía congénita . Se han de descartar defectos del canal AV, atresia tricuspídea y ventrículo único como posibles causas del eje desviado.
d) Ante un  bloqueo  AV  se  ha  de  sospechar  la  un  defecto del canal AV y/o una transposición corregida de grandes vasos . No obstante, el bloqueo AV congénito avanzado suele aparecer como hallazgo aislado. El pronóstico del bloqueo AV y las recomendaciones para implantar un marcapasos definitivo dependerán de la presencia de una cardiopatía subyacente y de las características de la frecuencia cardíaca (media diurna y nocturna, frecuencia máxima y mínima, respuesta al ejercicio, etc.)  (Fig.  17.15)  (Cap.  17).
e) Si se observa una onda ? indicativa de preexcitación de tipo Wolff-Parkinson-White (WPW), se ha de descartar una enfermedad de Ebstein asociada.
f) Si la onda T es positiva en V1 a partir del segundo día de  vida,  se  ha  de  sospechar  CVD .
g) Una onda R única en V1, habitualmente < 15 mm se puede ver en recién nacidos sin afectación cardíaca de base. Una morfología qR en V1  siempre es sugestiva de cardiopatía de base, exceptuando en los recién nacidos postérmino (Fig. 7.39). Por el contrario, en recién nacidos prematuros puede observarse una morfología rS en V1 (Fig. 7.41). 
g) La presencia de una onda Q patológica, especialmente en I y VL, hace pensar en origen anómalo de la arteria coronaria izquierda (Fig. 20.45).
22.6.2. Comunicación interauricular

Las alteraciones ECG más características son (Figs. 10.6 y 10.7):
a) Morfología rsR’ en V1, con un complejo QRS < 0,12 s.
b) Ausencia de arritmia sinusal en comunicaciones interauriculares grandes.
c) Una desviación extrema del ÂQRS hacia la izquierda en la comunicación tipo ostium primum (Fig. 10.6).
d) R alta en V1 (a menudo rsR’) con ÂQRS muy derecho y RS en V6 se ve en casos de gran hipertensión pulmonar (síndrome de Eisenmenger ) (Fig. 22.15).
e) Fibrilación auricular en adultos.


 22.6.3. Comunicación interventricular

Las alteraciones ECG más frecuentes son las siguientes:
a) Electrocardiograma normal o prácticamente cuando la comunicación  interventricular  (CIV)  es  pequeña.
b) Signos de hipertrofia biventricular en las comunicaciones interventriculares grandes con hipertensión pulmonar hipercinética, con morfología RSR’ en V1  y qRs en V6  y a veces voltajes altos en derivaciones intermedias (morfología  de  Katz  y  Watchell)  (Fig.  22.14).
c) Una onda R alta en V1 si existe una hipertensión pulmonar reactiva significativa (síndrome de Eisenmenger).
22.6.4. Atresia tricuspídea

Entre las alteraciones ECG más habituales se encuentran (Fig. 22.16):
a) Desviación extrema del ÂQRS hacia la izquierda.
b) Cambios de la onda P indicativos de CAD del tipo congenitale (desviación a la izquierda del ÂP).
22.6.5. Enfermedad de Ebstein

Entre las alteraciones ECG  características se  encuentran (Figs.  22.17  y  11.10):
a) Ondas P, de gran voltaje habitualmente y a veces claramente negativas en V. En la figura 22.16, la onda P en V1  ( /–––) recuerda un complejo QRS con una morfología rS.
b) La morfología de BRD atípico, a menudo con una morfología rsr, qR o rsR’s’ en V1 -V3 , y a veces una elevación ligera del segmento ST en V1- V2 .
c) Ocasionalmente, una onda Q patológica.
d) Ocasionalmente, una preexcitación de tipo WPW.
e) Frecuentemente, un intervalo PR largo.
f) Habitualmente, arritmias paroxísticas supraventriculares, especialmente después de la infancia.
22.6.6. Lesiones estenóticas

Las lesiones estenóticas de cavidades derechas (estenosis valvular pulmonar aislada y tetralogía de Fallot), así como las lesiones estenóticas de cavidades izquierdas (estenosis aórtica y coartación de aorta), pueden provocar una morfología indicativa de crecimiento de las respectivas cámaras; algunas son bastante particulares. Las figuras 10.8 y 10.9 muestran las diferencias ECG entre el patrón observado en la estenosis valvular pulmonar con tabique interventricular íntegro con patrón de sobrecarga de la repolarización, denominado sobrecarga sistólica tipo «barrera» por la Escuela Mexicana (onda R pura de V1 a V2-3) y la imagen observada en la tetralogía de Fallot (onda R pura en V1 con «patrón de sobrecarga», morfología rS en V2 con ST/T positivo, conocido como «sobrecarga sistólica tipo adaptación»).  En  niños  con una tetralogía de Fallot moderada puede verse un RS con onda T positiva (Fig. 10.10). En recién nacidos, el CVD causado por estenosis  pulmonar  importante  puede  acompañarse  de  una onda T positiva.
Tras la cirugía reparadora en caso de tetralogía de Fallot y otras cardiopatías congénitas,  no  es  infrecuente  encontrar un BRD avanzado que suele ser debido a una lesión distal del sistema de conducción específico ocasionada por la  cirugía (Fig. 11.12). En tales casos, el tiempo desde el inicio de la despolarización ventricular hasta la activación del ápex ventricular derecho no está prolongado (Fig. 11.9) (Sung, 1976).
Lo contrario ocurre en casos de bloqueo proximal, como los BRD que se producen durante la fase aguda del infarto (Mayorga-Cortés, 1979) (Caps. 10 y 11). Después de la cirugía de la Tetralogía de Fallot pueden aparecer arritmias ventriculares y en raras ocasiones MS (ver más adelante).
La estenosis aórtica, incluso cuando es importante, no suele presentar una  imagen  de  CVI  durante  los  primeros  años de la  enfermedad, aunque tiende a progresar a una imagen de CVI con patrón de sobrecarga (strain) (Fig. 10.26 A y B). Lo mismo puede aplicarse a la coartación de aorta. En los pacientes con estenosis aórtica o coartación de aorta, operados de jóvenes, el ECG puede ser normal de adultos.
22.6.7. Imagen especular de la dextrocardia

La figura 22.18 muestra la disposición de las cavidades cardíacas en la dextrocardia en imagen especular, así como los cambios ocasionados en el plano frontal por la reorientación de los ejes de la onda P, del complejo QRS y de la onda T (A: normal; B: dextrocardia en imagen especular). Por lo tanto, la imagen del ECG se asemeja a la observada cuando las derivaciones de extremidades están invertidas y las derivaciones precordiales están situadas en el lado derecho. Esto explica la onda P negativa en la derivación I y el voltaje menguante de las derivaciones precordiales. En el capítulo 6 se discuten todas las causas posibles de onda P negativa en la derivación I.
22.6.8. Arritmias

Las arritmias que se presentan en las distintas cardiopatías congénitas y las arritmias idiopáticas de la infancia, se mencionan en los apartados anteriores, en el Cap. 23, apartado «Arritmias  en  el  niño»,  y  en  el  Cap.  24  cuando  se  habla  de bloqueo  AV  congénito.

 
Apartado anterior Siguiente apartado