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Nuevos conceptos

Probablemente existe una correlación entre los cambios ultraestructurales y los electrofisiológicos que existen en presencia de CVI con sobrecarga tipo strain. Recientemente se ha sugerido un nuevo modelo de CVI que interconecta los cambios ultraestructurales, bioeléctricos y bioquímicos,y que se supone tiene implicaciones pronósticas (Bacharova, 2010, 2011).
Es posible que la capacidad del ECG para diagnosticar CVI aumente si se añaden a los criterios clásicos de voltaje, otros criterios derivados de la duración del QRS que depende de la velocidad de conducción del estímulo y de la interacción electrofisiológica intercelular. Ello probablemente aumentaría la SE para el diagnóstico del CVI (Rodríguez Padial, 2012). Sin embargo, esta atractiva hipótesis tiene que validarse con correlaciones patológicas y con técnicas de imagen, sobretodo resonancia magnética. En algún sentido la idea del «score de Romhilt-Estes» va por el mismo camino (Shocken, 2012), ya que se incluyen criterios de duración del QRS como la medición de la deflexión intrínseca. Es probable que futuros trabajos permitan demostrar que para estudiar mejor la repercusión del CVI sobre el ECG, hemos de estudiar no solo los determinantes espaciales del voltaje del QRS, sino también los no espaciales (interacción eléctrica intercelular, etc.). Una limitación al valor que puede tener los parámetros derivados de la duración del QRS, puede venir de la presencia o no de fibrosis septal, pues se ha demostrado (Bayés-Genis, 1983) que la misma puede anular la presencia de q septal, lo cual probablemente disminuya la duración del QRS. Aunque estas consideraciones se han aplicado al concepto de CVI, no creo exista ninguna limitación para considerarlos válidos también en caso de CVD.

 
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