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Revisión crítica de los conceptos electrocardiográficos de sobrecarga sistólica y diastólica

Los ventrículos están sometidos a dos tipos de sobrecarga hemodinámica: sistólica y diastólica. Presentan una sobrecarga sistólica cuando existe una dificultad de vaciado ventricular. En el VI, esto ocurre en la estenosis aórtica, la coartación de aorta y la hipertensión arterial (HTA), así como en algunos casos de cardiopatía isquémica. En el VD, la sobrecarga sistólica ocurre en la estenosis pulmonar y la hipertensión pulmonar. Los ventrículos sufren sobrecarga diastólica cuando hay un excesivo llenado diastólico, lo que ocurre en el VI en caso de insuficiencia aórtica y en el VD con la comunicación interauricular (CIA).
Cabrera (1952) acuñó los términos ECG «sobrecarga sistólica» y «sobrecarga diastólica, basándose en este excelente concepto hemodinámico. Según él había morfologías ECG características de estos dos tipos de sobrecarga ventricular. La sobrecarga sistólica del VD se ponía de manifiesto por una onda R alta en V1 con una onda T negativa asimétrica, mientras que en el VI se manifestaba por una onda R alta en V5-V6, también con un onda T negativa asimétrica. La sobrecarga diastólica del VD, por el contrario, se manifestaba por el patrón rSR’ en V1 con una onda negativa asimétrica T y por una morfología qR de alto voltaje con una onda T positiva, alta, simétrica y picuda en las derivaciones del VI. Aunque en algunos casos la terminología de Cabrera es adecuada, su uso indiscriminado no es correcto. En nuestra opinión (Bayés de Luna, 1998), independientemente de cualquiera que sea la cardiopatía subyacente, la morfología ECG de sobrecarga diastólica de Cabrera, por lo general, corresponde a las fases leves o moderadas de crecimiento ventricular derecho (CVD) o CVI, mientras que la morfología de sobrecarga sistólica, por lo general, refleja etapas avanzadas de crecimiento ventricular (strain pattern).

 
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