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Concepto

En este capítulo se exponen los cambios electrocardiográficos (ECG) que se observan en la despolarización auricular (onda P) como consecuencia del crecimiento de las aurículas y/o trastornos de la conducción a nivel auricular. También comentaremos los cambios en la repolarización (Zimmerman, 1968; Bayés de Luna, 1998). Deben considerarse los siguientes aspectos:

a) La onda P normal se explica por la despolarización primero de la aurícula derecha, y después de la izquierda, con un intervalo común de despolarización de ambas (Fig. 9.1).

b) La expresión ECG de crecimiento de las aurículas se debe más a la dilatación que a la hipertrofia auricular, porque la pared de la aurícula es muy delgada, y cuando se encuentra sometida a un aumento de presión en general se dilata antes de aumentar su masa miocárdica (Ferroglio, 1979).

c) El bloqueo a nivel auricular y el crecimiento (dilatación) auricular son entidades independientes, pero que a menudo se encuentran asociadas. De hecho, las imágenes que se ven especialmente en el crecimiento auricular izquierdo se explican, al menos en parte, por la presencia de bloqueo interauricular. Por otra aparte, hay cambios en el ECG que son debidos a bloqueos auriculares aislados que se encuentran en ausencia de dilatación de las aurículas y/o que además aparecen de forma transitoria (véase después «Bloqueos auriculares»). Recordemos que también los bloqueos a nivel ventricular a veces son responsables del patrón ECG de crecimiento ventricular (Cap. 10). Este capítulo «Alteraciones del auriculograma», incluye ambos conceptos crecimiento auricular y bloqueo auricular por separado. Por lo tanto, no consideramos apropiado que el término «alteraciones del aurículograma» incluya los dos conceptos sin distinguir entre crecimiento y bloqueo, tal como hacen algunos autores (Lee, 2007; Tsao, 2008).
d) Las técnicas estándar para correlacionar los cambios en el ECG con la presencia de crecimiento de las aurículas se basaban en el pasado en estándares anatómicos, radiológicos y hemodinámicos (Reynolds, 1953; Morris, 1964; Gordon, 1965; Saunders, 1967; Anselmi, 1968). Los estudios necrópsicos sólo eran posibles en los casos de enfermedad cardíaca muy avanzada, y por lo tanto su utilidad era limitada. En los últimos 35 años, la ecocardiografía en modo M, y en especial la ecocardiografía 2D, se han considerado la técnica gold standard de la correlación (véase más adelante) (Chirite, 1975; Reeves, 1981; Miller, 1983; Kaplan, 1994; Lee, 2007) (Tablas 9.1 y 9.2). Actualmente la resonancia magnética cardiovascular (RMC) es la nueva técnica gold standard de oro para la valoración del volumen auricular. Recientemente se ha demostrado que la ecocardiografía transtorácica 2D subestima el volumen de ambas aurículas en comparación con la RMC (? 15-20%) (Rodevan, 1999; Withlock, 2010). Sin embargo, como los volúmenes evaluados por las dos técnicas tienen pendientes similares excepto en lo que hace referencia a lo que acabamos de comentar de la subestimación de la ecocardiografía 2D de los volúmenes auriculares, los estudios realizados utilizando la RMC para valorar el volumen de la aurícula izquierda (AI), probablemente, se traducirían en resultados parecidos a los obtenidos mediante ecocardiografía 2D (Lee, 2007). Recientemente, se han descrito los criterios ECG de crecimiento de la aurícula izquierda y la derecha basados en la correlación con la RMC (Tsao, 2008) (Tablas 9.1 y 9.2). También se ha demostrado que la duración de la onda P estudiada mediante «promediación de señales» se correlaciona significativamente con la dimensión de las aurículas (Dixen, 2004).

e) La sensibilidad (SE) y especificidad (ES) de los diferentes criterios varía de acuerdo con la metodología utilizada, y especialmente con la población estudiada. La ES es generalmente mucho más alta y la SE mucho más baja, pero esta última aumenta si la incidencia de dilatación auricular es más alta en la población estudiada.

f) Los bloques a nivel auricular pueden ser de primer grado o parcial, y de tercer grado o avanzado. Ambos tipos, si son transitorios, pueden ser considerados de segundo grado (aberrancia auricular). Los bloques entre las dos aurículas, bloques interauriculares, son los que discutiremos en detalle.

g) En condiciones normales, la onda de repolarización auricular (Ta), que es opuesta a la onda P, pero de muy bajo voltaje, permanece oculta en el complejo QRS y no es en general visible (Figs. 7.1 y 9.29) (Cap. 7).

 
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