Contenidos

Sensibilidad

La SE de un criterio ECG se define como el porcentaje de personas con una anomalía determinada que presentan el criterio ECG en cuestión (es decir, el porcentaje de personas con crecimiento ventricular izquierdo [CVI] que presentan una onda R ? 35 mm en V5). Si todos los individuos con esta patología (CVI) presentan este criterio determinado, la SE del mismo es del 100%. Entonces, no hay casos FN. La SE se calcula utilizando la siguiente fórmula:
 Sensibilidad (%) de un criterio = V P Å~ 100
VP FN
VP: número de los sujetos con la enfermedad o anomalía (en este caso CVI) que presentan un determinado criterio.
FN: el número de los sujetos con la enfermedad o anomalía que no presenten dicho criterio.
La SP se estudia en el grupo control (pacientes sin la patología en estudio) y la SE en el grupo de sujetos con dicha
patología, demostrada mediante las técnicas de referencia (ecocardiografía, angiografía, curso clínico, etc.), a fin de
definir los grupos con y sin la enfermedad o el proceso en cuestión

 Valor predictivo
 
El valor predictivo indica el significado real clínico de una prueba. Representa la verdadera utilidad  del  resultado  de una prueba, ya sea positivo o negativo. El mismo representa el porcentaje de pacientes con un signo o síntoma que tienen o tendrán la enfermedad o anomalía en cuestión (valor predictivo para positivos [VPP]) y el porcentaje de pacientes sin este signo o síntoma que no tienen o no tendrán dicha enfermedad (valor predictivo para negativos [VPN]). Los VPP y VPN se calculan utilizando las siguientes ecuaciones:

Si utilizamos determinados tamaños de muestra (p. ej. 100 pacientes con crecimiento del ventrículo izquierdo definidos por ecocardiografía y 100 sin crecimiento ventricular izquierdo), podemos calcular la SP y SE de un criterio determinado, pero no su valor predictivo. Para calcular el valor predictivo de un criterio debemos considerar la realidad epidemiológica, para lo cual debemos estudiar una cohorte de pacientes de forma prospectiva. Ahora, utilizando algunos ejemplos, vamos a demostrar cómo podemos calcular la SE, la SP y el valor predictivo (Tablas 8.1, 8.2 y 8.3). Si estudiamos 100 pacientes consecutivos con valvulopatías (Tabla 8.1), podemos ver que la SE de onda P – en II, III y aVF como criterio diagnóstico para crecimiento auricular izquierdo tiene una SE muy baja (2%), pero por otro lado la SP es muy elevada (100%). Esto  significa  que  muy  pocos  pacientes  con  crecimiento

 
Cuanto menor es la SE, mayor es el número de FN; y a menor SP, mayor es el número de FP. El porcentaje (%) de FP es igual a 100 SP% y el porcentaje de FN es 100 SE%.
auricular izquierdo presentan este criterio (SE baja), pero, al mismo tiempo, no hay pacientes sin crecimiento de la aurícula izquierda entre los que presentan este criterio (SP muy alta). Todos los pacientes con valvulopatías que presentan el criterio onda P /– en II, III y aVF (criterio ECG) presentarán crecimiento auricular izquierdo (VPP del 100%), aunque la falta de este criterio ECG no excluye el diagnóstico anterior. Así, 98 de los pacientes con valvulopatía y crecimiento auricular no presentan la onda P – en la II, III y VF (VPN = ¿).
Veamos otro ejemplo: una cohorte de 210 pacientes con infarto de miocardio (Tabla 8.2) con el fin de determinar cuántos pacientes desarrollarán arritmias ventriculares malignas y ver si la presencia o no de potenciales tardíos es útil para su identificación. Con este fin, necesitamos conocer el VPP y VPN de la técnica de los potenciales tardíos en este grupo de pacientes, es decir, queremos saber el valor de los potenciales tardíos como un marcador de mal pronóstico en pacientes con infarto de miocardio. Durante 1 año de seguimiento, 10 de los 210 pacientes postinfarto presentan arritmias ventriculares malignas (AVM). La tabla 8.2 muestra el cálculo de la SE, SP y valor predictivo de dicha técnica de los potenciales tardíos en este grupo de pacientes. La SE y la SP son altas, del 90 y 80%, respectivamente. Sin embargo, como el número de pacientes sin AVM es muy alto (200 pacientes), a pesar de la alta SP (80%), hay 40 pacientes sin AVM que presentan potenciales tardíos positivos. A éstos hay que añadir al grupo de 9 de cada 10 pacientes con AVM que también presentan potenciales tardíos positivos y han desarrollado AVM durante el seguimiento, por lo que el VPP es muy bajo (< 20%). En contraste, el VPN es muy alto (99%), ya que sólo 1 de los 161 pacientes sin potenciales tardíos desarrollará AVM durante el seguimiento. Esto significa que si los potenciales tardíos son negativos en los pacientes con infarto de miocardio, el riesgo de AVM durante el seguimiento es extremadamente bajo (< 1%), pero si están presentes, no es muy útil para predecir qué pacientes presentarán AVM durante el seguimiento, aunque el riesgo de AVM sea algo mayor (? 20%). El sistema que hemos expuesto en las tablas 8.1 y 8.2 para el cálculo de SE, SP, VPP y VPN es más fácil y más práctico que el uso de las fórmulas mencionadas anteriormente.
Sin embargo, si el número de pacientes con infarto de miocardio que habían presentado AVM en el curso del seguimiento hubiera sido mayor (es decir, alrededor del 50%, o 100 de 210), habría un número mucho mayor de potenciales tardíos positivos (90 22 = 112) en lugar de 49, aunque la SE y SP habría sido la misma (90 y 80%). Podemos examinar esto utilizando la metodología descrita en la tabla 8.3. Dado que la mayoría de estos pacientes (90 de 112) habrían presentado arritmias ventriculares malignas, el VPP habría sido mucho mayor (> 80), aunque el VPN habría sido algo inferior (?90%). Este ejemplo muestra que la adaptación a la realidad epidemiológica de cada caso es una condición imprescindible para estudiar el valor predictivo.
Debemos recordar que la SE y la SP de los criterios ECG varían inversamente: criterios muy específicos son menos sensibles. Por ejemplo, una onda P > 150 ms es muy específica para crecimiento de la aurícula izquierda (LAE), ya que pocas personas sin LAE la tienen, pero también es menos sensible, porque pocas personas con LAE tienen un largo de onda P.
Debido a esta relación inversa, es difícil encontrar criterios que mantienen altos niveles de SE sin sacrificar la SP. Pensamos que es mejor utilizar criterios muy específicos (muy pocos FP), aunque la SE no sea muy alta. Sería ideal si un criterio tuviera una SE y una SP de más del 90%, pero esto, según lo que veremos a lo largo de este libro, es muy poco frecuente. Sin embargo, debemos recordar que, según el tamaño de la muestra y el tipo, incluso con una SP y SE relativamente altas, la verdadera utilidad de un signo (su VPP) puede ser  baja (Tabla 8.1).
Los criterios con alta SE, aunque sean menos específicos, son útiles para los estudios de screening, mientras que los criterios ECG muy específicos por lo general confirman la existencia de una enfermedad, aunque a menudo no se encuentran cuando la misma existe. Los médicos deben conocer la SE, SP y valores predictivos de los diferentes criterios ECG y pruebas para evaluar mejor la presencia o ausencia de la patología  en  cuestión.

 
Apartado anterior Siguiente apartado