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Concepto de hemicampo

En el capítulo 1.3, ya hemos descrito este concepto afirmando: «trazando en cada derivación una línea perpendicular que pase por el centro del corazón, podemos dividir el campo eléctrico del cuerpo en dos hemicampos para cada derivación, uno positivo y otro negativo». En la figura 1.5 se expone la formación de hemicampos positivos y negativos de las derivaciones I y VF del PF. Los hemicampos de todas las demás derivaciones del PF y de las derivaciones del PH se obtienen trazando líneas perpendiculares que pasen por el centro del corazón a todas las otras derivaciones del PF y del PH (Fig. 6.14) (Bayés de Luna, 1998).
 
Los hemicampos positivos de cada derivación están colocados de la siguiente forma (Fig. 6.14): derivación I, de –90 a
90°, pasando por 0°; derivación II, de –30 a 150°, pasando
por 60°; derivación III, de 30 a –150°, pasando por 120°; derivación VR, de 120 a –60°, pasando por –150°; derivación VL, de –120 a 60°, pasando por –30°; derivación VF, de 0 hasta – 180°, pasando por 90°, y la derivación V6, del PH de –90 a 90°, pasando por 0°. Los hemicampos positivos y negativos de las otras derivaciones del PH se obtienen de la misma manera trazando líneas perpendiculares a las distintas derivaciones que crucen por el centro del corazón.
La proyección de las fuerzas vectoriales de P, QRS y T en los hemicampos positivos y negativos de cada derivación, o en la línea que los separa, origina una deflexión positiva, negativa o isodifásica, respectivamente. El grado de positividad o negatividad depende de la magnitud y la dirección del vector (Fig. 6.15). Con la misma magnitud, una fuerza vectorial dirigida más hacia el polo positivo o negativo de una derivación determinada origina una deflexión más positiva o negativa, ya que su proyección sobre la línea de derivación tendrá una amplitud mayor. Por otra parte, a igualdad de dirección del vector, el que presenta una mayor magnitud origina una deflexión más positiva (Fig. 6.15).

 
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