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¿Por qué registramos curvas electrocardiográficas y no asas vectorcardiogáficas?

Aunque la correlación ECG-VCG se utiliza en este libro para explicar  cómo  se  originan  los  diferentes  patrones  de  ECG,  el registro de las asas VCG con fines diagnósticos actualmente se usa poco en la práctica clínica. Las principales razones de la superioridad de las curvas de ECG sobre las asas del VCG son las siguientes:
  1. Los criterios diagnósticos ECG en las diferentes patologías son mucho más contrastados y consensuados, en comparación con los criterios VCG. También son más fáciles de aplicar. Además, no ha sido claramente demostrado por los expertos en interpretación ECG/VCG que los criterios VCG proporcionan más información  diagnóstica  de  la  que  ofrece la ECG, incluso en las épocas en que los criterios VCG eran más utilizados (Simonson, 1967; Rautaharju,  1988; Van  Bremmel,  1992).
  2. Las asas VCG no permiten medir intervalos de tiempo (intervalo PR y el intervalo QT), como se mencionó anteriormente.
  3. La correlación ECG-VCG nos da toda la información detallada que puede obtenerse a partir de las asas VCG. De hecho, si basamos la interpretación de la curva de ECG en la proyección de las asas VCG en los hemicampos positivos y negativos de las distintas derivaciones (correlación ECG-VCG), se comprende que a partir del ECG podremos obtener la misma información que proporciona el VCG. Por ejemplo, se había publicado (Benchimol, 1972) que el VCG era esencial para el diagnóstico de hemibloqueo fascicular superoanterior (hemibloqueo) asociado a un infarto de miocardio inferior (IM). Sin embargo, como se explica en el capítulo 13, la misma información puede obtenerse sólo con el ECG, si sabemos reconocer el camino exacto que sigue  el  estímulo  en  ambos  casos  (IM  inferior  solo  o asociado a hemibloqueo) y hacemos una buena correlación ECG-VCG (Fig. 13.98). Además, muchos detalles proporcio- nados por las asas VCG amplificadas (nivel exacto de los ascensos o descensos del ST, milisegundos de  preexcita- ción, características de la onda P, etc.) también se pueden obtener, si es necesario,  a  través  de  la  amplificación  de las ondas del ECG (Figs. 9.20 y 13.24) (Bayés  de  Luna, 1998;  Bayés  de  Luna-Fiol,  2008).
  4. La VCG no es útil en el diagnóstico de las arritmias. In- cluso la información acerca de la onda P ectópica puede ser correctamente obtenida a partir de curvas de ECG.
  5. La interpretación computarizada del ECG y no de VCG se ha convertido en una realidad y, a pesar de las limitacio- nes actuales, tiene un gran futuro. Sin embargo, como veremos más adelante (Cap. 3, Limitaciones), es necesario utilizar una mejor tecnología y la inclusión de  nuevos datos (ámbito clínico, etc.) para mejorar los  resultados pues por el momento no permite prescindir de una revisión por un experto.
  6. El ECG, no la VCG, se utiliza, una vez pasada la fase agu- da del infarto de miocardio, para estimar el tamaño del mismo a partir del sistema de puntuación del QRS de Selvester (Selvester, 1972; Wagner, 1982 y en el Cap. 3, Limitaciones).
  7. Los patrones ECG ya han realizado correlaciones con las técnicas de imagen, especialmente la coronariografía y la resonancia magnética cardiovascular (RMC). La correlación con la coronariografía nos ha permitido localizar mejor la oclusión y determinar la gravedad de la isquemia en los diferentes tipos de síndromes coronarios agudos (deriva- ciones con cambios del ST) (Sclarovsky, 1999; Wellens- Doedevans-Gorgels, 2004; Bayés de Luna-Fiol, 2007). También es posible realizar una  mejor  clasificación  y localización del IM con onda Q (derivaciones con ondas Q anormales o equivalente: onda R como imagen en espejo) mediante la correlación de la ECG con la RC  (Bayés  de Luna, 2006, 2007, 2008; Cino, 2006; Rovai, 2007; Van der Weg, 2009). Sin embargo, no  se  han  realizado  correlaciones similares con las asas VCG. En la actualidad, se consigue una muy buena estimación del tamaño del infarto utilizando la RM (Kim, 1999; Moon,2004). Sin embargo, la correlación de la medición del tamaño del infarto realizado por el ECG de superficie (sis- tema de puntuación del QRS) (Selvester, 1972) comparado con la medición con RM no es tan consistente, pues la RM muestra valores mayores que la estimación del tamaño del infarto realizada con el QRS (Weir, 2010). Esperamos que en el futuro será posible mejorar estos resultados utilizan- do nuevas fórmulas (Cap. 3, El futuro). También se ha demostrado recientemente buenos resultados comparativos (Montant, 2010) entre la ecocardiografía tridimensional y la RM para identificar y cuantificar la importancia de la zona infartada (valor predictivo positivo (VPP) y valor predictivo negativo (VPN) > 90%).
  8. Los médicos jóvenes deben darse cuenta de que la  correlación ECG-VCG es básica para una mejor comprensión de las curvas de ECG. Esto no quiere decir que sea necesario saber los criterios  específicos  VCG,  tales  como  el  número de milisegundos que el asa se va hacia arriba  o  hacia abajo, debido a que estos datos no añaden demasiada información diagnóstica. Por  lo  tanto,  la  VCG  por  sí  sola no ofrece mucha más información que la ECG. Sin embargo, es importante recordar que la correlación ECG-VCG es un punto clave para una mejor comprensión de cómo se originan las curvas de ECG (véase más abajo).
  9. En la actualidad, hay muy pocos aparatos que registren correctamente las curvas del VCG. En el último Congreso de Electrocardiología (2009), subtitulado «Simposium de VCG», se decidió que este subtítulo debía suprimirse en el futuro (Macfarlane, 2009). Signum temporis, según la opinión de los organizadores (Soviesczcariska, 2010). En realidad, el número de trabajos publicados en Medline sobre VCG en los años 1970 y 1980 llegó a más de 800 por década, y en cambio, en la primera década de este siglo, hay menos de 60.
  10. Parece, pues, que las curvas VCG registradas a partir de las tres derivaciones ortogonales no tienen futuro, pues requieren para su registro un tiempo adicional y aparatos especiales. Sin embargo, a pesar de que los aparatos de VCG no tienen mucho futuro, las asas VCG pueden ser aún ser útiles no sólo para fines de enseñanza, sino también para algunos fines de diagnóstico o de investigación (Kors,1990, 1998; Lazzara, 2010; Pérez Riera, 2009). Por lo tanto, incorporar trazados VCG sintetizados directamente a partir de los registros del ECG de 12 derivaciones (Kors, 1990) puede ser una opción interesante en el futuro (Cap. 3).


 

1. La deducción del ECG a partir de las asas VCG es crucial para un mejor reconocimiento de las curvas normales de ECG y
de los cambios que se producen en el mismo como consecuencia de la presencia de distintas cardiopatías y en situaciones
diversas.
2. Aunque el método deductivo de la enseñanza de la ECG se basa fundamentalmente en la correlación que existe entre las
curvas de ECG y las asas VCG, los criterios diagnósticos VCG no se utilizan en la práctica clínica.
3. En la mayoría de los diagramas que usamos en las figuras para mostrar la utilidad de las correlaciones ECG-VCG, las asas
VCG se representan como una curva con una línea continua. Cuando registramos trazados originales, sin embargo, se
puede apreciar que las asas están cortadas cada 2,5 ms para poder medir su duración, tal como se puede ver en las figuras
10.6-10.10 y 10.22-10.25, por ejemplo.

 
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